Branding y Calidad

... o corremos el peligro de convertirnos en una especie de sastres del rey desnudo.

Cuando nuestra razón de ser –profesional, se entiende- es la de comunicar y, concretamente, la de “hacer presente” en un mercado determinado, con un enfoque determinado y a través de un/os medio/s determinados, una empresa o un determinado producto o servicio de la misma, nos estamos metiendo de lleno en el mundo del branding.

Si miramos por ahí encontraremos definiciones como las siguientes:

  • El Branding es una herramienta estratégica que consiste en definir una identidad de marca (la apuesta estratégica: cómo deseamos que la marca sea percibida) y en asegurar que la comunicación realizada de la marca (publicidad, RR.PP, etc) se adapta a dicha identidad.
  • El Branding es gestionar una marca.
  • El Branding es el arte-ciencia-disciplina de crear y gestionar marcas.
  • El Branding es el proceso encaminado a crear un nombre e imagen únicos para un producto en la mente del consumidor, principalmente a través de campañas publicitarias con un mensaje consistente.
  • El Branding está encaminado a establecer una presencia significativa y diferenciada en el mercado, que atraiga y retenga a los consumidores.

A todo esto: ¿dónde queda el producto o servicio que realmente está fabricando y/o vendiendo la empresa?

En Marzo de este año los periódicos anunciaban el cierre definitivo del fabricante de motocicletas Derbi. Derbi cumple este año su 85 aniversario y ha sido campeona del mundo de velocidad en 18 ocasiones.  Parecen mimbres más que suficientes para efectuar un buen trabajo de branding.  Un vendedor de Derbi comentaba lo siguiente: “Voy al concesionario y me dicen que cuando venden una Scoopy (Honda), cobran su dinero y se olvidan de la moto y del cliente, pero cuando venden una Derbi, les viene el cliente durante no sé cuánto tiempo con problemillas de todo tipo.”

Gestionar la marca Derbi –campeona del mundo- puede ser una tarea hasta cierto punto agradecida, pero, ¿y el producto? ¿Y el servicio?

El branding puede convertirse un una potente herramienta de transformación de una empresa, pues nos permite visualizar el decalaje existente entre lo que el mercado espera de nosotros y lo que nosotros estamos ofreciéndole en estos momentos. Pero para que esta transformación sea posible, la primera decisión a adoptar por la empresa no debería ser “cómo debemos comunicar al cliente que somos lo que desean”, sino “cómo vamos a afrontar esa distancia entre sus expectativas hoy y nuestra realidad hoy; y qué parte de esa distancia queremos/podemos recorrer en los próximos años. Esas dos realidades no debemos perderlas nunca de vista, pues de lo contrario, corremos el peligro de convertirnos en los sastres del rey desnudo…

sastre_rey_desnudo

¡Que se enteren de que esto funciona! Y si no… ¡véndeles un sueño!

Estos días resulta fácil contemplar los Mc Donalds de media España abarrotados de extranjeros. Nuestros turistas hacen bueno aquello de “Más vale malo conocido…” es evidente que a nuestros bares y restaurantes todavía les falta mucho trabajo de branding para sacarse de encima el Sanbenito de: “Ave de paso garrotaso”.

 

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