Carta abierta a Mark Zuckerberg

Facebook parece que lleve toda la vida entre nosotros, formando parte de ella, siendo nuestra vida misma, y ¡solo han pasado 10 años, Mark! Eso sí, con tantos cambios que, a veces, nos desnortamos. Tú y todos. Pero te debemos mucho, así que aquí nos tienes dándole vueltas a la cabeza.

Querido Mark,

Permíteme que te tutee pero, como llevo viviendo un tiempo en tu casa, creo que ya eres como de la familia.

Me encanta que los jóvenes seáis tan ordenados (en mi segunda residencia es casi una batalla perdida), cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa (cabecera, perfil, noticias, fotos, amigos…), pero ¿por qué estás cambiando continuamente el sitio de las cosas (dos columnas, una, a la derecha, arriba, abajo, en medio, ya no está…)? ¿Es que ya te has cansado de tu Facebook y quieres irte a vivir a otro sitio?

Lo de “renovarse o morir” está muy bien, pero ¿continuamente?, ¿antes, incluso, de que tengan tiempo de caducar los yogures que tenemos en la nevera? De todos modos, todo tiene su parte buena. Los CM y asiduos de las redes sociales debemos darte las gracias porque, cada dos por tres, vaya, un día sí y otro también, tenemos tema para post, infografía incluida que, además de molar, te hace ganar algunos shares por doquier.

Ya que hablamos de trabajo, con lo que nos ha costado conseguir seguidores para nuestras marcas, bueno, esas marcas por las que vivimos en las redes: 2 o 3 post al día, imágenes molonas, enlaces útiles, respuestas rápidas a todos los comentarios, en guardia a todas horas y todos los días de la semana (incluso cuando hay un mundial en juego y cosas así de gordas), ¿por qué ahora nos castigas con tu indiferencia y, con lo que ya nos cuesta mantener eso a diario, tenemos que soltar la pasta en anuncios si queremos seguir existiendo?

Estaba a punto para despedir esta carta y no robarte más de tu precioso tiempo (¿precioso?, ¿valioso?) cuando, de pronto, me ha sobrevenido un sobresalto: ¡se me ha roto el Facebook! No funciona nada, no se ve nada (bueno, sí, un mensaje diciendo que no funciona), no me puedo conectar desde ninguna cuenta, ni desde otros sistemas operativos. ¡¡¡Horror!!! ¡¡¡Qué está pasando!!! Y eso el mismo día en que nos coronaban un nuevo rey y pocas horas después de un estrellazo en rojo (¿o en roja?, que con los disgustos me fallan las concordancias).

Casi entro en shock. Y luego leo que la hecatombe ha sido a nivel mundial. Realmente, me he quedado muy preocupada. ¿Qué está pasando? ¿Qué será lo próximo? ¿Estás bien, Mark? ¿Necesitas un descanso? Si es así, no lo dudes, las puertas de mi casa están abiertas para ti. Y como vivo en una ciudad guay, y con tu aspecto tan campechano, seguro que pasas desapercibido, sin que nadie te moleste, y te da tiempo a pensar y a arreglarnos este embrollo.

¡Te necesitamos! ¡No podemos vivir sin Facebook!

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