Cómo escribir el titular perfecto

Asumiendo que la primera impresión es lo que cuenta para iniciar toda comunicación, midamos bien nuestras primeras palabras para que nos sigan leyendo.

El título de un libro, el claim de un anuncio en prensa, televisión o en el medio que sea, el slogan de nuestra marca o las primeras palabras -textuales o no- de cualquier comunicación que emitimos. El titular, mitad estrategia y mitad arte, debe comunicar la esencia de nuestro mensaje a la par que captar la atención de nuestro público de interés.

Para los amantes de las estadísticas, distintos estudios que no vamos a citar afirman que 8 de cada 10 de las personas que impactamos leen nuestro titular, pero sólo 2 leen el resto del contenido. Ahí reside la importancia de las primeras palabras. Un buen titular mejorará nuestro ratio de lecturas y en consecuencia la posibilidad de acometer nuestros objetivos de comunicación.

Emulando la reflexión que ya realizamos en el mundo de los 140 caracteres, recopilamos una serie de consideraciones que podemos tener en cuenta, o no, a la hora de determinar la punta del iceberg de nuestro mensaje. Muchos escritores de todos los ámbitos han escrito sus recomendaciones. Nos quedamos con una selección de las que han captado nuestra atención en las primeras palabras.

La regla del 50/50 en la creación publicitaria

Los grandes creativos publicitarios de la historia se ponen de acuerdo en la necesidad de invertir la mitad del tiempo total de la realización de una pieza persuasiva en la definición del titular.

Si estamos escribiendo un artículo para un blog, debemos pensar concienzudamente su título. El legendario David Ogilvy ya sabía de las bondades de un buen titular, por lo que escribía múltiples variantes, en ocasiones hasta más de cien, para converger en la mejor opción.

Las cuatro Us de un buen titular

La American Writers & Artists insiste en la regla de las cuatro Us para la escritura de un buen titular. Como estrategia memotécnica, la hemos rebautizado como la regla tUrUrUrÚ:

  • Ser ÚTIL para el lector.
  • Connotar cierto sentido de URGENCIA.
  • Transmitir la idea de que el beneficio que se obtendrá es ÚNICO.
  • Aplicar los tres puntos anteriores de forma ULTRA-ESPECÍFICA.

Las 6 preguntas para evaluar nuestro titular

Clayton Makepeace, experimentado redactor publicitario, nos propone 6 preguntas que debemos hacernos para evaluar la efectividad de un titular y mejorarlo:

  • ¿El titular ofrece al lector una recompensa por su lectura?
  • ¿Podemos añadir algún elemento para hacer nuestro titular más interesante y creíble?
  • ¿El titular desencadena alguna emoción o acción en el lector vinculada con la temática del contenido?
  • ¿El titular presenta una propuesta que puede ser aceptada por el lector al instante?
  • ¿El beneficio presentado en el titular incluye una propuesta de cómo obtenerlo?
  • ¿Es posible añadir un elemento que suscite más curiosidad para leer el contenido?

8 Tipologías de titulares

Un buen titular debe hacer algo más que simplemente llamar la atención. Un gran titular también debe comunicar un mensaje completo a su audiencia y ser el mejor señuelo para leer el contenido. Bob Bly, autor del libro The Copywriter’s Handbook, categoriza 8 tipologías de titulares que podemos utilizar como plantilla en nuestros escritos:

Titulares directos
No dan lugar a dudas. Presentan el beneficio sin artificios ni necesidad de buscar mensajes escondidos.
Ej.: Growth Hacking, procedimiento para conseguir usuarios.

Titulares indirectos
Una aproximación más sutil a nuestra audiencia. Utilizan el juego y la curiosidad para incitar la búsqueda de la respuesta leyendo el contenido.
Ej.: Gamificación: el retorno de la inversión está en juego.

Titulares de noticia
Nos alejamos del terreno publicitario, un poco, y presentamos el titular como un hecho noticioso. Siempre que haya detrás una “noticia”…
Ej.: User Web Analytics en el eShow Barcelona.

Titulares “Cómo…”
Una técnica utilizada en todos los formatos y soportes desde hace lustros. Bly afirma que no puede haber un titular malo si empieza con la palabra mágica.
Ej.: Asunto: Cómo elegir un buen subject de email.

Titulares en pregunta
Plantear una pregunta siempre hace más fácil presentar una respuesta, pero no debemos caer en el error de quedarnos en lo evidente. Podemos aprovechar nuestro titular para seleccionar a nuestra audiencia e incluso empatizar con ella.
Ej.: ¿Se muere el retuit? ¿Retuiteas o compartes?.

Titulares comando
La marca ordena y el lector actúa, si quiere. Utilizamos el imperativo para reclamar directamente la acción que queremos que realicen nuestros lectores.
Ej.: Suscríbete ahora al newsletter de Ondho.

Titulares con listado
Otra opción muy recurrente en tierra, mar y Twitter. Una forma clara de presentar y especificar el beneficio para nuestros lectores es enumerar las opciones o respuestas que encontrarán.
Ej.: 5 cuentas de Instagram para seguir si te apasiona la gastronomía.

Titulares testimoniales
Nuestro titular se convierte en una cita. Una justificación externa de que nuestra propuesta tiene el valor que le queremos atribuir.
Ej.: “Cada día leo el blog de Ondho mientras desayuno” – Alberto Chicote.

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