Creatividad, Hard Work y Basket en la Ofi

Los neurólogos coinciden en que esos momentos “¡ya lo tengo!” pueden ser generados mediante cambios de onda cerebral.

Roger es un tipo curioso. A pesar de sus 2 metros, sus 102 kilos de peso y su larga melena negra, a menudo tengo que levantar la cabeza y mirar por encima de la pantalla para ver si está en la oficina. Es lo que tienen los  diseñadores creativos:  cuando les viene un momento “¡Eureka!” no lo gritan, sinó que lo escriben en negrita y font size 40 -y claro, nadie se entera-.

Ayer me pasó un youtube que habla de “españoles en el trabajo: cómo nos ven los suecos”.  Es gracioso y encima me da la idea para escribir este post, basado en un interesante artículo que publica Linda Ong en Ad Age, en el que nos habla de cómo, en los ratos de ocio y de juego, pueden venirnos a la cabeza las ideas más creativas o las soluciones más eficientes. Nos ilustra con varios ejemplos:

La cafetería de Google en su cuartel general en Mountain View está estratégicamente situada en el centro del campus, donde convergen las principales calles del mismo. Lo razonan así:
“todo el mundo va a la cafetería a la hora del almuerzo. Se sientan donde pueden. Cualquier sitio libre es bueno, por lo que convergen empleados de distintos departamentos. Nuestro compromiso con la innovación depende de que todos se sientan confortables expresando su punto de vista.”

Otro. Los neurólogos coinciden en que esos momentos “¡ya lo tengo!” que Roger celebra en negrita fontsize40, pueden ser generados mediante cambios de onda cerebral. Es decir, tenemos más probabilidades de que “nos venga el duende” tras una buena ducha o dieciocho hoyos de golf que en la treceava hora de trabajo en la ofi bajo la mirada satisfecha de nuestros jefes.

Entonces, ¿por qué no “jugamos” más? Linda Ong nos contesta lo siguiente:

La “ética del trabajo” nos ata a nuestro pupitre, nos liga a la pantalla del ordenador. No nos consideramos “trabajando” si no estamos físicamente haciendo “algo”.

¿Quién se atreve, en tiempos duros y con la tasa de paro al 20%, a buscar soluciones lanzando bolas de papel de aluminio (las del bocata) a la papelera? ¡Yo no! Yo prefiero sentarme aquí en el pupitre y escribir este post.

Cuando Obama se marchó de vacaciones diez días el pasado verano le llovieron las críticas –“Cómo puede el presidente largarse en un momento así”- y GOP incluso lanzó una aplicación con postales que recreaban al mandatario americano disfrutando de su ocio. Obama terminó diciendo que se lo pagaba de su bolsillo…

-Roger, ¿echamos un básket? Lo digo por lo de la creatividad.
-No sé, si a Obama no le dejan…

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