Cuestionar para encontrar la creatividad

Repasamos cinco artistas del siglo XX que cuestionaron el arte más académico y encontraron nuevos caminos para las creaciones artísticas.

Dicen que la gente creativa suele tener una serie de características comunes como fluidez, flexibilidad, originalidad, imaginación, curiosidad, intuición y, a menudo, se las ve como personas introvertidas.

Una de las recomendaciones para buscar la creatividad es preguntar, de aquí la técnica de los 5 por qué de Toyota para llegar a la raíz de un problema que, a simple vista, no esta visible.

A lo largo del S.XX ha habido muchos artistas que, seguro, cumplían muchas de estas características y que han reflejado en su obra un curiosidad, intuición y un cuestionamiento de lo que se hacía en su época por partes iguales.

Pablo Ruiz Picasso

Uno de los españoles más universales y uno de los revolucionarios del arte de la primera mitad del siglo pasado. Sin lugar a dudas estuvo en el momento y lugar adecuados.

Nació a finales del siglo XIX, concretamente en 1881. La fotografía ya había aparecido y el realismo en la pintura dejaba de tener gran parte del sentido de representación anterior. La búsqueda de la perspectiva y la profundidad, así como de la belleza, que había empezado hace siglos ya se podía fotografiar. Las esculturas, como el David de Miguel Ángel, o los cuadros tan realistas, como las Meninas de Velázquez, debían dar paso a una nueva concepción de arte. Picasso pretende crear una imagen nueva a partir de la realidad.

Si a esto le sumamos el poder unir elementos de otras culturas, como la africana, que se empezaba a conocer mucho más a raíz de la colonización salvaje del continente, y civilizaciones pasados, como la de los íberos, por el desarrollo e interés por la arqueología, nos presenta una obra rompedora con el pasado pictórico que se encuentra en cuadros como Les Demoiselles de Avignon, una obra en los inicios del movimiento cubista que actualmente se encuentra en el Moma de Nueva York.

avignon

Marcel Duchamp

Francés, Duchamp nació en 1881, estuvo en ese París de principios de siglo que era un lugar inagotable de inspiración y encuentro para artistas como Picasso.
Duchamp era un inconformista, lo que le llevó a crear varias vías para la aparición de movimientos artísticos futuros, siendo, sin duda, uno de los artistas de referencia del S.XX

Una de sus obras de arte más famosas es un ready-made, La Fuente, de 1917, que no era más que un simple urinario pero que, en manos de un artista, cogía un nuevo significado, solo por haberlos firmado y ser elegidos como obra artística. Abre nuevas vías ya que podemos decir que inaugura el arte conceptual.

Esta poética del objeto banal es la que luego nos encontramos, por ejemplo, en el pop art de artistas como Warhol y su famosa pintura de la Sopa Campbell. También da origen en otra de sus obras, Rueda de bicicleta al arte cinético.

Una crítica abierta a ese arte de galería o de museo, que el dadaísmo o el surrealismo tienen entre sus máximas: las críticas al sistema burgués. La Primera Guerra Mundial, de la que ahora se cumplen 100 años, deja tocados los cimientos de la sociedad.

Duchamp busca hacer pensar, participar y no solo deslumbrar por algo bello.

duchamp

Piero Manzoni

Nacido en Italia en 1933, murió muy joven, a la edad de 30 años. Es un artista radical que se vuelve a preguntar qué es arte y lo que se entiende por él. Algo que, por otro lado, en muchas de las obras que se presentan como artisticas en pleno S.XXI se podría cuestionar.

Entre sus obras más especiales está Mierda de artista, una crítica feroz al mercado del arte y su valoración monetaria. Unas latas que, supuestamente, albergan sus excrementos y cuyo precio era el equivalente a su peso en oro. No solo usamos las manos para crear, podemos utilizar otras partes del cuerpo. Aparte de su aportación al arte conceptual, también influye enotros movimientos como el body art.

latas

Lygia Clark

Nacida en Brasil en 1920, fue cofundadora del Movimiento Neoconcreto, en el que se daba entrada a la participación del espectador pudiendo manipular los objetos. Se da paso entonces a un espectador que no tiene porqué quedar detrás de la línea o la cinta de los museos, sino que, con su participación, modifica la obra para el siguiente espectador y usuario. Interactividad en los años sesenta. En su obra encontramos también tintes políticos, no hay que olvidar que en esa época Brasil vivía en plena dictadura.

De su obra podemos destacar los objetos relacionales, que son una serie de capuchas y trajes que se utilizaron para procesos de curación, volviendo a un pasado en el que arte y medicina iban muy ligados. Usar el objeto se vuelve más importante que la forma que tiene. El arte se convierte en un curador de traumas y de conexión con nuestras emociones y pensamientos.

Ella dejó de ser artista para ser la persona que propone, buscando que pudiéramos volver a sentir nuestro propio cuerpo y, al mismo tiempo, la relación con otras personas, ya fueran parejas o grupos.Posteriormente estos participantes relataban lo que habían sentido. En sus últimos años abandonó el arte completamente para hacer terapia psicoanalítica a través de estos objetos.

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Joseph Beuys

Alemán nacido en 192, es el miembro más destacado del movimiento Fluxus. Entre sus frases célebres, una genial: “todo ser humano es un artista”. Para Beuys, la creatividad era un motor, una fuerza para revolucionar la sociedad. Todos nos podemos convertir en unos provocadores que muevan conciencias.

Es un artista global, un Leonardo da Vinci muy modernizado, de finales de siglo XX, con muchos intereses en facetas diferentes que se acaban reflejando en su obra. A diferencia de Leonardo, la belleza es algo totalmente secundario e, incluso, busca cierta fealdad en contraposición al arte que dominaba la etapa de la Alemania nazi.

Es un hombre de acción, de performance, muy interesado en política, en la socialización del arte, de buscar la espiritualidad por encima del racionalismo.

Su pasado como soldado, herido y curado por una tribu tártara, hace de él una persona espiritual que busca en el arte una forma de relacionarse con la naturaleza y para ello utiliza muchos materiales como el fieltro, la grasa o animales muertos. Una vez más, un artista se vuelve a enfrentar a la forma en que la sociedad marcas ciertas reglas, en aspectos como el consumismo exacerbado.

Su cuerpo se convierte en objeto artístico, en escultura social, y no dudará en embadurnarse de la grasa o cubrirse del fieltro para poner de relieve el papel del sujeto, convirtiéndose en un chamán que viene a curar, igual que él fue curado. A semejanza de Clark, su obra tiene que servir para sanar traumas.

Entre sus acciones más destacadas se encuentra I like America and America likes me. Beuys viaja en 1974 a Estados Unidos y, al llegar al aeropuerto, cubierto de fieltro, se sube a una ambulancia que lo lleva directamente hasta la galería René, donde iba a realizar su performance.

Allí va a convivir durante tres días con un coyote salvaje, que es un animal sagrado para los indios norteamericanos. Al principio estarán separados para, al final, acabar abrazados. Trata, metafóricamente, el trauma de una sociedad americana que maltrató a los pueblos nativos americanos. Solo se relaciona con el coyote en toda su estancia y marcha otra vez con la ambulancia, “sin pisar” suelo americano. No hay obra de museo como tal, solo imágenes y videos que fueron creadas durante la actuación.

Beuys cierra un círculo que empezamos con Picasso. La teoría, la idea, la investigación, cuestionar lo establecido como verdad absoluta es mucho más importante que el objeto en sí. Por eso se buscan formatos que, a menudo, no se pueden representar en un museo como las obras tradicionales, como el performance o la instalación. Si Duchamp convirtió el objeto cotidiano en arte, Beuys convierte el arte en algo cotidiano, todos podemos ser artistas, todos tenemos capacidad para crear y sentirnos más libres.

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