Los 7 motivos para escribir tu titular con un número de motivos

Entre las tipologías de titulares que podemos escoger para encabezar nuestros contenidos, la lista de opciones o motivos destaca por su enumerada efectividad.

En el momento de elegir el titular perfecto para nuestro contenido, una de las opciones más recurrentes por su efectividad contrastada es la de listar un número de opciones o motivos. Puede ser poco original, pero los más grandes redactores han caído desde tiempos inmemoriales en este enumerado recurso alguna vez.

El motivo de su eficacia puede ser debido a la concreción del beneficio o promesa que obtendrá el usuario por la lectura del contenido. Si el contenido responde a esa promesa, tendremos un lector contento que podrá compartir nuestro contenido o suscribirse a nuestros canales sociales para recibir futuras comunicaciones.

Dentro de los “titulares con número” podemos encontrar subcategorías de titulares. En nuestro listado nos centraremos en los beneficios de incluir un número, independientemente de su relación con el resto del mensaje, aunque también podemos extraer distintas tipologías de titulares en cada enfoque.

Ahora sí, repasamos en una lista, como no podría ser de otra manera, los motivos por los que utilizar un número en nuestros titulares es una buena opción para encabezar nuestros contenidos:

1. Concretar un número para comunicar que sabemos de qué hablamos

La ciencia incluye el método cuantitativo como una de sus formas para expresar sus resultados. Un número connota precisión, expertise, concreción. Enumerar sobre cualquier tema nos posiciona como expertos en ese campo de conocimiento. Y si está relacionado con nuestro negocio y posicionamiento, doblemente bueno.
Ej.: 5 tendencias de este año en marketing que ya utilizan las marcas.

2. Cuando el usuario tiene una necesidad, presentar múltiples opciones incrementa el beneficio esperado

Si tenemos sed, ¿preferimos una jarra de agua o un vasito a medio llenar? Imaginemos a un usuario que es nuevo en Twitter. Ya ha pasado la fase de los hashtags y las menciones, pero todavía no conoce el protocolo y código de cortesía de la red social (para la gente que lo siga, claro está). Alguna noción le iría bien, pero si le presentamos un abanico de posibilidades, el contenido resulta más jugoso para su consulta. Ej.: 10 puntos para sacarle punta a Twitter.

3. Plantear un número de problemas para incluir el que tiene en mente el lector

Una de las máximas en la resolución de conflictos es plantear posibles escenarios en los que tendremos que lidiar. Sin especificar ninguno en nuestro titular, en la mente del usuario toma forma el problema concreto que tiene nuestro potencial lector. Ej.: Los 10 problemas frecuentes en áreas de ventas y marketing.

4. Encontrar la afinidad con nuestro target

Siguiendo la lógica del punto anterior, también podemos plantear distintos tipos de usuarios en nuestro titular para que nuestro lector se pueda sentir identificado con uno de ellos, sin concretar ninguno específicamente en el titular. La estrategia sale redonda cuando en el contenido realizamos una segmentación en la que todos los miembros de ese mercado o nicho de población puedan sentirse identificado.
Ej.: 4 tipos de consumidores 2.0.

5. Incluir la pregunta y proponer opciones de respuesta

Podemos convertir nuestro titular en una evolución de Supertitular, a lo Son Goku, combinando la lista con una pregunta directa o indirecta. Ya no dejamos la cuestión en la imaginación del lector, se la damos mascadita y con sales de frutas.
Ej.: Qué es el Digital Signage con 6 ejemplos.

6. Gratis: la palabra mágica

Lo bueno, si es gratis, doblemente bueno. Y si además lo multiplicamos con un número de opciones gratis, exponencialmente bueno. Otras palabras con swag son “Nuevos”, “Al instante”, “Porque” y “” o el nombre del interlocutor (en comunicaciones de marketing directo).
Ej.: 50 ebooks gratuitos de Marketing Online y Social Media.

7. La cuadratura del número

Normalmente tendemos a redondear cualquier cifra, es una estrategia para simplificar el recuerdo de nuestro número de opciones. Sin embargo, si planteamos un número atípico, connotamos que son esas opciones, ni más ni menos, las que se han de plantear. Además, si proporcionamos un número más bien alto, la cosa acaba de descolocar al lector y el dedo va solo al clic.
Ej.: 10,5 razones para amar la publicidad.

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